Opinion: The shared responsibility to bring to an end the Maduro Dictatorship - Embajada de Venezuela en EE.UU.
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Opinion: The shared responsibility to bring to an end the Maduro Dictatorship

Published In Miami Herald: https://www.miamiherald.com/opinion/op-ed/article246310340.html

By Carlos Vecchio

Many people ask why interim Venezuelan President Juan Guaidó has not ended Nicolas Maduro’s dictatorship.

In January, I accompanied the president to the Anti-terrorism Summit in Colombia. During the conference, President Iván Duque voiced his concern when he said: “Many speculate as to why President Guaidó has not brought an end to the dictatorship. This should not be a discussion about personal skills, his bravery is well known. Facing a bloody dictatorship that knows of no limits is a work of supreme heroism. We all know that the transition towards free elections is our collective duty.”

In Venezuela, we don’t face a classic dictatorship. The Maduro regime has links to international drug trafficking and terrorist organizations. An adequate response to end the dictatorship is critical, not only for the Venezuelan people but for the world as a whole.

The Independent International Fact-Finding Mission’s report on the Bolivarian Republic of Venezuela (FFM), commissioned by the United Nations Human Rights Council, brought to light the heightened need for a multilateral approach.

The report, released Sept. 16, makes clear that there are reasonable grounds to conclude that Maduro, along with his security and defense ministers, ordered or contributed to crimes against humanity — crimes committed on a systemic and massive scale.

The information was provided with the cooperation of active-duty security officials, who anonymously contributed and accused their superiors of these crimes. The dossier urges the International Criminal Court to pursue justice promptly.

Guaidó, the National Assembly and the people of Venezuela have led a heroic battle against the dictatorship. But, in response to the civic demand for freedom and justice, the dictatorship has escalated its repression and criminal violence. Thousands have lost their lives at the hands of the regime. Those who survived were forced to flee Venezuela in search of refuge. The Maduro dictatorship’s goal is crystal clear. Francisco Cox, one of the FFM mission experts, put it plainly: “There is a clear objective to eliminate the opposition.”

There has always been great concern that the unfolding tragedy of the Venezuelan people would be known too little and too late. This need to shed light on our plight led me to leave my country in 2014, when Maduro cowardly and illegally ordered me imprisoned to subject me to a rigged trial for fighting for freedom and democracy. We want to prevent history from repeating itself and not have to hear, in hindsight: “We regret not having acted sooner to stop these crimes in time.” Guaidó has called on member states of the U.N. General Assembly to uphold their responsibility to assist the legitimate government of Venezuela to protect the Venezuelan people. “The time has come for timely and decisive actions,” he said.

The tragedy unfolding in Venezuela cannot be downplayed or ignored. The U.N.’s High Commissioner for Human Rights, Michelle Bachelet, reported that Maduro’s forces extra-judicially killed 6,856 innocent people between 2018 and May 2019. Between January and August 2020, 2,000 Venezuelans were killed. Moreover, the dictatorship tortured, imprisoned or killed peaceful civilians and their families who were critical of the dictatorship. The torture included suffocation with plastic bags, waterboarding, beatings, electric shocks, long periods of isolation and the deprivation of water and food, along with rape and death threats. The likelihood that anyone of the 334 remaining political prisoners could be enduring these tortures now is real.

The horror is best documented with the assassination of Capt. Acosta Arevalo, who died of his injuries moments after appearing before a judge. Acosta had 38 grave wounds to his body, including a broken nasal septum and abrasions on his shoulders, elbows and knees. His injuries were so severe that forensic analysts compared them to those of an earthquake victim crushed by a collapsing building.

Unfortunately, diplomacy does not move at the speed needed by the Venezuelan people. They urgently need the decisive support of the international community to protect millions of innocent lives at risk from the most brutal dictatorship in Latin America’s history. We are confident that the countries in our region, in Europe, as well as regional and international organizations, can do much more to help us regain respect for human rights, the rule of law, freedom and democracy.

Protecting the life and liberty of the Venezuelan people and bringing an end to the Maduro dictatorship is a shared moral obligation.

Carlos Vecchio is the ambassador of the Bolivarian Republic of Venezuela to the United States, appointed by Interim President Juan Guaidó and recognized by the U.S. government.

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Opinión

La responsabilidad compartida para poner fin a la dictadura de Maduro

POR CARLOS VECCHIO

En El Nuevo Herald: https://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article246261665.html

Muchos se preguntan por qué el Presidente Juan Guaidó no ha terminado con la dictadura de Maduro. En enero lo acompañé a la Cumbre Antiterrorista 2020 en Colombia. Durante la conferencia, el Presidente Iván Duque expresó su preocupación cuando dijo: “muchos especulan sobre por qué el Presidente Guaidó no ha puesto fin a la dictadura. Esto no debería ser una discusión sobre habilidades personales, su valentía es bien conocida. Enfrentar una dictadura sangrienta que no conoce límites es una obra de supremo heroísmo. Todos sabemos que la transición hacia elecciones libres es nuestro deber colectivo”.

En Venezuela no enfrentamos una dictadura clásica. Maduro tiene vínculos con organizaciones internacionales narcoterroristas. Una respuesta adecuada para poner fin a la dictadura es fundamental, no solo para el pueblo venezolano, sino para la región y el mundo.

Esa necesidad se agudizó con el informe de la Misión Internacional de Determinación de Hechos sobre Venezuela (FFM, por sus siglas en inglés), encargado por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU (16 de septiembre de 2020).

El informe de la FFM deja claro que hay motivos razonables para concluir que Maduro, junto con sus ministros de Seguridad y Defensa, ordenó o contribuyó a la perpetración de crímenes de lesa humanidad, premeditados y cometidos sistemáticamente a escala masiva.

Funcionarios activos de Seguridad del Estado venezolano anónimamente contribuyeron con el informe y acusaron a sus superiores de numerosos delitos. El expediente insta a que los responsables comparezcan ante la justicia nacional o internacional y pide a la Corte Penal Internacional investigar los crímenes y hacer justicia sin demora. Estos son hechos sistémicos y mientras escribo estas líneas continúan cometiéndose.

El presidente Guaidó, la Asamblea Nacional y el pueblo de Venezuela han liderado una batalla heroica y épica contra una dictadura sin escrúpulos dispuesta a todo para permanecer ilegítimamente en el poder. Con el firme apoyo de Estados Unidos, OEA, Grupo de Lima, Unión Europea y ONU se logró documentar, denunciar y esclarecer los abusos masivos y sistemáticos a los DDHH cometidos por Nicolás Maduro y sus secuaces.

La respuesta de la dictadura a la demanda de libertad y justicia ha sido una escalada de represión y violencia criminal que ha cobrado la vida de miles de inocentes. Quienes sobrevivieron se vieron obligados a huir de Venezuela en busca de un refugio seguro. El objetivo de la dictadura de Maduro es muy claro, como lo sustenta la FFM y lo enfatizó Francisco Cox, uno de sus miembros: “hay un objetivo claro de eliminar a la oposición”.

Existe la gran preocupación de que la tragedia, en pleno desarrollo, del pueblo venezolano se conozca muy poco y demasiado tarde. Esta preocupación me llevó a dejar mi país en 2014, cuando Maduro ordenó cobarde e ilegalmente mi encarcelamiento para someterme a un juicio amañado por mis ideas de lucha, libertad y democracia. Queremos evitar que la historia se repita, así como la triste y trillada frase: “Lamentamos no haber actuado antes para detener estos crímenes a tiempo”.

El legítimo Presidente Guaidó llamó a “todos los representantes de Estados Miembros (de la AGNU75) que asuman la responsabilidad de asistir al Gobierno legítimo de Venezuela en su misión de proteger al pueblo venezolano, y considerar una estrategia que contemple escenarios luego de agotada la vía diplomática”. Como él precisó, “ha llegado el momento de tomar acciones oportunas y decisivas”.

La tragedia en Venezuela no se puede minimizar ni ignorar. En su informe más reciente la ACNUDH, Michelle Bachelet, evidenció que entre enero y agosto de 2020 la dictadura de Maduro asesinó a 2,000 venezolanos. Previamente contabilizó 6,856 inocentes asesinados por agentes de la dictadura entre 2018 y mayo de 2019.

La tortura del régimen a sus críticos incluye métodos de asfixia con bolsas plásticas, químicos o “waterboarding” (ahogamiento con agua), palizas, descargas eléctricas, largos períodos de aislamiento, privación de agua y alimentos, junto con amenazas de muerte y violencia sexual contra las víctimas y sus familiares, uso excesivo de la fuerza durante protestas pacíficas que resultaron en cientos de muertes, tortura psicológica con privación sensorial, luz las 24 horas, frío extremo y desnudez forzada. Esto habla mucho de la gravedad de la situación y es probable que cualquiera de los 334 presos políticos restantes todavía esté soportando estas torturas documentadas.

La muerte del capitán Rafael Acosta Arévalo, quien sucumbió a sus heridas momentos después de ser llevado ante un juez, es reflejo de este terror. Tenía 38 heridas graves en el cuerpo, sus hematomas eran tan serias que los analistas forenses compararon sus heridas con las de una víctima de terremoto aplastada por un edificio.

Es hora de hacer valer la autoridad de Naciones Unidas, en su 75 aniversario. Lamentablemente, la diplomacia no avanza a la velocidad y la solidaridad que necesita un pueblo venezolano que sufre.

Clara y enfáticamente decimos que es hora de detener esta tragedia humanitaria que está ocurriendo en el hemisferio occidental. Los venezolanos necesitamos el apoyo decisivo de la comunidad internacional para proteger a millones de inocentes vulnerables y victimizados por la dictadura más brutal y sangrienta jamás vista en la historia de Latinoamérica. Los países de nuestra región y Europa, sus respectivas organizaciones regionales e internacionales, pueden hacer mucho más para ayudarnos a recuperar el respeto de los DDHH, el estado de derecho, la libertad y la democracia.

Es una obligación moral compartida proteger la vida y la libertad del pueblo venezolano, poniendo fin a la dictadura de Maduro y su tiranía.

Carlos Vecchio es el Embajador de la República Bolivariana de Venezuela en Estados Unidos, designado por el presidente interino Juan Guaidó y reconocido por el Gobierno de Estados Unidos.